Me sabe tan triste estar escribiendo sólo. Sé que lo lees porque no puedes remediarlo. Pienso, siempre pienso, en que te llevó a la decisión de aparecer. Supongo que como todas esas decisiones, se toman en un momento de flaqueza, debilidad, bajón. Me alegré mucho. muchísimo. nervioso y excitado. contento , sin saber por donde empezar. Cohibido, como si estuvieras por encima mirándome de soslayo. Pequeño. Luego te fuiste soltando, volviendo. Nos permitimos recordar. Ya no eras C.A.G., sino Eli, otra vez Eli. Sólo por un minuto fantaseamos de vernos. No se si en silencio o esciribiendolo, pero lo hicimos. Lo cierto es que en otra circunstancia no-epidémica hubiese hecho alguna locura por acercarme. Tienes siempre ese hilo con el anzuelo enganchado a mi boca. Se soltó carrete, kilómetros de hilo, y sin darte cuenta fuiste recogiendo, recogiendo, hasta sacarme la cabecita del mar y sonreírme. Pero parece ser que el mar siempre gana. la corriente nos va arrastrando a ...